Cuando Interxion decidió ampliar sus operaciones en Marsella, las limitaciones inmobiliarias y energéticas hicieron necesaria la construcción de un segundo centro de datos a cuatro kilómetros de la sede original. La compañía optó por conectar los dos centros de datos a través de una red DCI (Data Centre Interconnect) de alta velocidad. Esto permitió que Interxion crease un solo campus de centro de datos virtualizado y pudiese ofrecer a sus clientes un acceso ultrarrápido a plataformas, cables submarinos, proveedores de conectividad y otros socios, desde ambos centros.